lunes, 28 de diciembre de 2015

0.19

ya no quiero saber más
       no puedo quedarme
y en el pálpito incesante del verbo
no hay ya nada
que salvar
       porque todo choca en esta piel como la mentira
todo inconsistente como el cuerpo de la llama
todo blanco y quebrado como
el centro de esta espalda
que avanza por los filos húmedos
de las manos que una vez
abrieron cada mañana

se acabó
       quiero esos labios otros en el cerco de mi sueño
como el canto inmenso de todas las aguas
besando la superficie abierta
del borde último de mi cuerpo
       quiero el sol y el latido arrancados de la noche,
un amor como uno solo, un amor
capaz de romper
cada resquicio en carne viva
de mi aire, un amor
que me lo dé todo en sangre
como no lo da nadie
       y ya no quiero saber
porque todo choca en mi piel y en el brillo
escarlata de su baile
y la lengua de musgo de la lluvia ya ha llegado
a la raíz temblorosa de mi boca
y yo solo canto por el aire
por aquello cóncavo sin límites
de pura transparencia para darme

no puedo quedarme y no hay
nada más que esta luz
que atraviesa los párpados que ahora besas, amor;
nada más que esta luz y yo
solo puedo tentar lo que amo
desde los límites
de estas manos,
así que no quiero saber más
que la noche que rozan estos dedos
sobre tu frío cuerpo de mármol

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