martes, 8 de diciembre de 2015

1.40

las puertas, solo
ábrelas
has mirado detrás de mis ojos
has entrado en la mirada de la que
se lo llevaron
todo
donde solo quedaron hilos en el umbral de la garganta
en una voz como
un mirar,
siempre en llamas;
       ábrelas,
has mirado
detrás de mí, por dentro,
la sangre de tus manos lo ha impregnado
todo;
       no retrocedas,
y si no es para quedarte
no las abras más
de lo que las abrió la niebla

ahora en tus manos toma este fuego, alimenta
la flor de mi pecho
hasta que no quede
nada
       incéndiame,
abre las puertas; en este resquicio
no hay materia, solo
espacio sin superficies
un espacio sin nombre para tus ojos
tuyo ahora, tuyo
hasta la grieta de los límites

durmiendo con fantasmas, en
un mar evaporado
que intenta desplegarse;
       abre las puertas, amor,
con el cristal de tus dedos
abre con los labios lo callado de la nuca
y ahora
ahora abiertas, para ti,
más abiertas que nunca
toma lo que te corresponde, lejos
de mí
       -más lejos-
y que la noche nos corresponda


[protège-moi]

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