martes, 2 de agosto de 2016

23.29


Nos explicaba que en aquel poblado el grito de la muerte corría de garganta a garganta en mitad de la noche como una vena abierta; no más campana que la voz para establecer el fin de la línea.
Nosotras escuchábamos como quien atiende, suspendido, a la iluminadora revelación de la profecía.

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