jueves, 18 de julio de 2013

Carta vertical XXXII

"José Ángel
          la luz cae no sé
dónde no hay ya rostro
superficie blanca y el vacío
está ahí para que todo desexista

habíamos olvidado algo
nuestro tiempo ya no es nuestro
mantenido en exceso en el fin te
exilias en el fondo del morir
el movimiento de la relación

he aquí llegada la suspensión
ningún desenlace nada
la ausencia tan cruda
y la materia negra
naufraga en el borde de una boca
tan muda la lengua
hundida en la garganta

el carpetazo al futuro

es preciso un día u otro
anudar la forma de la vida
nacer a la no-presencia
sombra decíamos sombra
era solo la noche
y sus pájaros de aliento
nos bebía ya
todo su porvenir
expurgado por el adiós por el flujo
invertido que corroe por el dolor
organizando la pérdida
quedan claro las cartas pero
sin residencia en el corazón de ninguna

la A de tu Ángel es la moneda
entre los dientes para la travesía
Shiva sería también eficaz
no es necesaria lengua allí
ni siquiera reflexionar
sobre tu condición perpetua

en qué pliegue del cuerpo
se oculta la última señal

has desarraigado el aire
enjaulado tu vida entre dos fechas
nosotros sabemos aún
y tú ya no sabes
demasiada, demasiada espera
nada que pueda esperarse salvo
extensión del mutismo y
silencio silencio silencio

de qué sirve ahora el pensamiento
amor luz y compañía
todo parece amargo
y qué puede la cólera
restos repetición rumiación
hay dientes en todas partes mordiendo
ya sin refugio así
la mortalidad nos contamina

mandíbulas en mano la cosa
extrae la última palabra
devora incluso su rastro
nunca compartiremos la última
representación que resbaló de la cabeza
inexorablemente la comunidad es
arrancada

la extensión de tu vida es ya solo un punto

escribir ese punto
es poner siete letras y esperar
la aniquilación de la nada
nunca se ha sabido defender el cuerpo
hallar la dosis adecuada de duración

ya nada lo peor y aquello
una extraña igualdad entre los muertos
nadamos en su tinta
lamentables de ser
obsesionados por la dirección del flujo y no por ellos

lo que existía por ti existe
aún y sin embargo la vida
retira en nosotros el tú de tú
obscura la vida clara la muerte

el pensamiento hurga en lo negro
con palabras blancas
para subir hacia el fondo
hay que caer decías
riendo al saltar una sentencia tú que
arañabas más bien la cuerda verbal
rudo desnudamiento la desaparición
error sin fin

entre tantas imágenes posibles
elegiste la devoradora

las palabras corporales las que dice la mano
se las ha comido

cenizas y cuál es tu polvo
empaña el placer de vivir
rompemos el lamento
inclinando la nuca
residuo ahora la amistad
y tiempo que se ha agriado

palabras meditadas sueltas destetadas
cumplidas para siempre
las dejamos jugar a ser tú
en las cabezas sentadas a la mesa de los libros
obscura profanación la lectura
resignada a la ausencia
la página se vuelve entonces tumba
y el poema la losa puesta encima

ha escrito ha vivido viejo refrán
un hueso que roe la memoria
en esta devastación sin salida
solo quedan restos
y esas caries chillonas
un paso atrás ante la fosa

tan cruda la disolución
ácida en la punta de la lengua
escuchamos chisporrotear las imágenes
en la piel que hierve

norma agresiva ciega
donde la especie prevalece
devora tranquilamente nuestras luces

luego la gravitación de las cenizas
empolva la máquina mental
conservar la razón es preciso
ante el flujo de los ataúdes
rehén cada uno de nosotros
nacidos para eso a pesar del
NO que el amor arroja
a través en la matanza"

Bernard Noël

No hay comentarios:

Publicar un comentario