moviendo este cuerpo
que no es mío
rodeada en todas partes por este medio elástico que
me falta
y me asfixia a la vez
-manos invisibles,
manos
en sombra-
dónde la vibración
dónde aquella espiga
en la garganta
tantos gritos en mí
en mi interior un huracán
colapsando las ondas,
tanto en mí
yo callada
lunes, 12 de octubre de 2015
sábado, 10 de octubre de 2015
lunes, 5 de octubre de 2015
M. Abramović
todas estas lunas
¿han llegado a la luz?
llévalas lejos
-coloca la mano sobre la mesa-
entre olas, llévalas
todas ellas
-hacia arriba-
llévalas
en esta boca abierta
¿puede entrar la luz?
espacio vacío
siento tu narciso en vena sangrando mis labios
-hacia arriba-
espacio vacío
¿ves la luz?
y su canto como ningún otro
llévala
-coloca la mano-
frente al espejo
reflejo inexacto
-hacia arriba-
nuestras bocas abiertas abren el espacio
camino al hueco
camino al inicio
vacío
-coloca la mano sobre la mesa-
todas estas lunas
en esta boca abierta
frente al espejo
-reflejo inexacto-
como tu sonrisa de vacíos
y esos ojos de cristal, Marina
-la palma hacia arriba-
esos ojos aquellos, más lejos, como
cuchillos imprecisos en la palma de nuestras manos
¿han llegado a la luz?
llévalas lejos
-coloca la mano sobre la mesa-
entre olas, llévalas
todas ellas
-hacia arriba-
llévalas
en esta boca abierta
¿puede entrar la luz?
espacio vacío
siento tu narciso en vena sangrando mis labios
-hacia arriba-
espacio vacío
¿ves la luz?
y su canto como ningún otro
llévala
-coloca la mano-
frente al espejo
reflejo inexacto
-hacia arriba-
nuestras bocas abiertas abren el espacio
camino al hueco
camino al inicio
vacío
-coloca la mano sobre la mesa-
todas estas lunas
en esta boca abierta
frente al espejo
-reflejo inexacto-
como tu sonrisa de vacíos
y esos ojos de cristal, Marina
-la palma hacia arriba-
esos ojos aquellos, más lejos, como
cuchillos imprecisos en la palma de nuestras manos
domingo, 4 de octubre de 2015
23.05/30
he desanudado estas raíces de sangre
una
a una
como pequeñas venas en latido
he manchado mis manos
mis dedos, empañados en aliento
pero ya no
no, nunca
ten mi corazón, mi antigua yo
escóndeme
en el lugar donde no pueda verme
toma estas pequeñas raíces en vena
como un colgante de roturas
donde no pueda sentirlas, donde
no escuche su doblar de campanas en este pecho hueco
deja de bombear dentro de mi cáscara, corazón
durante un año, un siglo
durante ese espacio de dolor que me recuerda que estoy viviendo
que estoy sintiendo sin sentirte, amor, entrañas mías
durante todo este tiempo volcado sin horizonte
que me recuerda
un pequeño espacio desnudo
como un minuto
donde no me dolías, dolor
donde te sentía sin sentir, sangre vertida
donde mis raíces fueron
y serán
-fundidas ya en mis venas todas-
"todo mi yo hasta la boca"
una
a una
como pequeñas venas en latido
he manchado mis manos
mis dedos, empañados en aliento
pero ya no
no, nunca
ten mi corazón, mi antigua yo
escóndeme
en el lugar donde no pueda verme
toma estas pequeñas raíces en vena
como un colgante de roturas
donde no pueda sentirlas, donde
no escuche su doblar de campanas en este pecho hueco
deja de bombear dentro de mi cáscara, corazón
durante un año, un siglo
durante ese espacio de dolor que me recuerda que estoy viviendo
que estoy sintiendo sin sentirte, amor, entrañas mías
durante todo este tiempo volcado sin horizonte
que me recuerda
un pequeño espacio desnudo
como un minuto
donde no me dolías, dolor
donde te sentía sin sentir, sangre vertida
donde mis raíces fueron
y serán
-fundidas ya en mis venas todas-
"todo mi yo hasta la boca"
martes, 29 de septiembre de 2015
12.34
estas entrañas han fraguado
la bola de hierro candente
abrasando todas las pieles
todas estas capas de piel
que fueron una
- fueron
arrancadas una tras otra
ahora
este fuego de ojos ciegos
golpea su hierro en mis dientes
y partidos ya
y despojados de carne los labios
no hay piel que recubra las palabras
(fuego de mis entrañas
flores de sangre de esta lengua
que fue)
que no pudieron ser
sesgadas desde su nacimiento
desde lo más hondo de donde fueron arrancadas
piel con piel,
pieles en sombra y ceniza
los pies descalzos empujan esta bola por las arenas
(las manos sostienen los mares
y aun con ello
el hueco hace el vacío)
y en carne viva ya
arrancados de su sentido
permanecen
en el tambaleo eterno
en el perpetuo volcarse del fruto de las entrañas
-ir
y venir
ir
y venir y-
del fruto ardiente que quemó todas las ciudades
-ir
y-
del Nerón de sangre y vena abierta que arrancó todas las pieles
-nuestras pieles que fueron-
hasta fraguar de sus restos de uña arrancada
- piel con piel-
el silencio
la bola de hierro candente
abrasando todas las pieles
todas estas capas de piel
que fueron una
- fueron
arrancadas una tras otra
ahora
este fuego de ojos ciegos
golpea su hierro en mis dientes
y partidos ya
y despojados de carne los labios
no hay piel que recubra las palabras
(fuego de mis entrañas
flores de sangre de esta lengua
que fue)
que no pudieron ser
sesgadas desde su nacimiento
desde lo más hondo de donde fueron arrancadas
piel con piel,
pieles en sombra y ceniza
los pies descalzos empujan esta bola por las arenas
(las manos sostienen los mares
y aun con ello
el hueco hace el vacío)
y en carne viva ya
arrancados de su sentido
permanecen
en el tambaleo eterno
en el perpetuo volcarse del fruto de las entrañas
-ir
y venir
ir
y venir y-
del fruto ardiente que quemó todas las ciudades
-ir
y-
del Nerón de sangre y vena abierta que arrancó todas las pieles
-nuestras pieles que fueron-
hasta fraguar de sus restos de uña arrancada
- piel con piel-
el silencio
miércoles, 8 de julio de 2015
0.31
qué he hecho
qué he hecho yo para merecer esta espiga de azufre en la garganta
y sus pequeños granos de voz
atragantados
atorados
dónde
dónde mis pequeñas voces de sal
y hasta cuánto todos estos yos en grito
-sienciados, gritados a la vez-
que no son
que nunca han sido
qué he hecho yo para merecer esta espiga de azufre en la garganta
y sus pequeños granos de voz
atragantados
atorados
dónde
dónde mis pequeñas voces de sal
y hasta cuánto todos estos yos en grito
-sienciados, gritados a la vez-
que no son
que nunca han sido
martes, 31 de marzo de 2015
21.29/2
Dios, eres esta flor que mantengo en el centro
este verso inconcluso
la ausencia, señor
floreciendo
la nada entre mis dedos
la lápida sobre mis manos y su peso
su peso infinito haciendo carne el verbo
su ausencia infinita, señor
la flor de su silencio
la lápida sobre mis manos y su peso
su peso infinito haciendo carne el verbo
su ausencia infinita, señor
la flor de su silencio
cuando ya nada sostengo
miércoles, 18 de febrero de 2015
21.30
por qué en este ataúd
hemos aprendido la distancia de las manos
o la sombra diluida
en los espacios sin forma
por qué cuelgan en estos ojos
alas de quetzal arrancadas para creernos
lejos de una tierra
en la que nos arrastramos
sobre el vidrio roto de la voz robada
por qué esta sangre de mis palabras
se me atora
en la garganta
y no
puede
salir
hemos aprendido la distancia de las manos
o la sombra diluida
en los espacios sin forma
por qué cuelgan en estos ojos
alas de quetzal arrancadas para creernos
lejos de una tierra
en la que nos arrastramos
sobre el vidrio roto de la voz robada
por qué esta sangre de mis palabras
se me atora
en la garganta
y no
puede
salir
martes, 17 de febrero de 2015
0.59
en este insomnio de sal en la llaga
te busco
flor de desierto que calcinas mis venas
puñal de sangre besando
las manos sin materia
del deseo
te busco para darte nombre
y que así seas, flor de puñal
arrodillada en la arteria,
sangre insomne
siempre desnuda de verdad
para el verbo del hombre
te busco
flor de desierto que calcinas mis venas
puñal de sangre besando
las manos sin materia
del deseo
te busco para darte nombre
y que así seas, flor de puñal
arrodillada en la arteria,
sangre insomne
siempre desnuda de verdad
para el verbo del hombre
lunes, 16 de febrero de 2015
1.11
Solo existían la inmovilidad y la noche.
Nada era entonces
y en los albores del comienzo
preguntaron.
Se hizo la palabra y todo fue;
se hizo la pregunta
y no hubo respuesta.
En ese primer momento
sus miradas sin rostro preguntaron en el alba de la vida
qué era aquello que mi palabra quería vestir como música.
De la palabra surgieron ríos,
montañas
y la soledad del hombre que se sabe muerto en su primera mirada,
pero todos preguntaban
qué era
la música.
Entonces silbé,
hice chocar dos piedras;
después
silencio.
Y entendieron.
Nada era entonces
y en los albores del comienzo
preguntaron.
Se hizo la palabra y todo fue;
se hizo la pregunta
y no hubo respuesta.
En ese primer momento
sus miradas sin rostro preguntaron en el alba de la vida
qué era aquello que mi palabra quería vestir como música.
De la palabra surgieron ríos,
montañas
y la soledad del hombre que se sabe muerto en su primera mirada,
pero todos preguntaban
qué era
la música.
Entonces silbé,
hice chocar dos piedras;
después
silencio.
Y entendieron.
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