sábado, 30 de enero de 2016

23.31 [v]

como la lengua húmeda de la noche
lamiendo los labios
de la mañana
       así
tus besos

no pude ver los límites
       no. siquiera
desde el ángulo más blanco
de los ojos, siquiera
desde el gemido sin voces
acariciando cada latido
de tu tacto
       pero allí siempre el límite, como
el pulso abriendo cada amanecer
en tus labios
y en mis manos

viernes, 29 de enero de 2016

1.54

¿Quién decide qué sol será el que le queme la piel?
Cuando la noche llega abriendo con sus dedos de sangre el frío de los huesos solo queda el beso, el lento besar de esa mirada que era mía y no. Será que era cierto y tu vena era la flor siempre abierta en los cauces de mis aguas; será que era cierto, sí, y en la tendencia de la carne mi cuerpo solo quería ser uno para tu sueño, como el latido constante en los cálidos brazos de la mañana. Tantas cosas eran ciertas que ahora soy solo un nombre. Un nombre.
Lo sé: no vas a estar aquí para cesar las voces que me nombran buscando únicamente arrancar de mí las venas de tu sangre.
Y sí, lo sé: no hay lugar donde esconderse.
No.
Ni siquiera en ti.

jueves, 28 de enero de 2016

Cántico



                 1
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dexaste con gemido?
Como el ciervo huyste,
aviéndome herido;
salí tras ti clamando y eras ydo.

                 2
Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
dezilde que adolezco, peno y muero.

                 3
Buscando mis amores,
yré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y passaré los fuertes y fronteras.

San Juan de la Cruz

martes, 26 de enero de 2016

El amor duerme en el pecho del poeta

"Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!"

Federico García Lorca

domingo, 24 de enero de 2016

5.21

líquido hilo de terror con el que uniste
mis manos
a tu cuerpo
       pero soy agua abierta en el borde
y también uno las manos del rezo
en las oscuras mareas
de la noche

martes, 19 de enero de 2016

4.01

forjada en el fuego;
mi cuerpo, como un acero
       ¡mírame! mira mi sangre, bésala
con tus dedos
       ¡mírame! ojos de luna en mis manos
y en sus bordes
de puro infierno
       mírame en la forja de mi centro
abre este incendio de pieles
y cubre mi rostro
con tu deseo

forjada en el fuego;
mi pecho, como una muerte
donde mato, o vivo, o muero;
       danza de la llama sin nombre
en mi cuerpo, como un acero

lunes, 18 de enero de 2016

Tú vives siempre en tus actos

"Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo."

Pedro Salinas

domingo, 17 de enero de 2016

5.05

profundo abrirse del cuerpo
al volver a la noche donde
solías lamer mi alma, entre tus manos

jueves, 14 de enero de 2016

12.40

quizá equivocada
pero qué dulces mis errores en tu boca
qué gran torrente para tus venas
el gemido de mi muerte

equivocada desde un principio
no soy yo, o sí sea
¿quién eres tú ahora?
¿una ráfaga de sangre
en la cabeza?
quién eres tú
cuando te miro
y no te veo en tu carne
ni en la mía siquiera

los ojos tropezando en la luz que se derrama
¿quién eres, quién soy?
¿quiénes? cuando tú y yo
ya no somos tú y yo
aunque un día abrimos las mañanas
recibiendo su parto como un hoy
que no acabaría
en el hilo de nuestra espalda

equivocada, siempre equivocada
pero qué dulces mis errores
en tu garganta