miércoles, 13 de abril de 2016

Momento

MUJER DESNUDA. Yo no conozco más. Quiero solo el momento exacto de tu saliva.
MUJER DE BLANCO (Cerrando los ojos). ¿Y si el viscoso inicio de la mañana empieza a derramarse sobre mis hombros?
MUJER DESNUDA. Te lo arrancaré con un puñal.
MUJER DE BLANCO. ¿Y si lo limpio del puñal con mis manos?
MUJER DESNUDA. Te las lameré con el filo de mis labios hasta abrirse, de él y de tu sangre, sus rosas en mi garganta.
MUJER DE BLANCO. ¿Y si se abre mi piel y no la sangre bajo tu lengua?
MUJER DESNUDA. La abriré más con mis dedos, frescos y mojados de noche, hasta que tu sangre cante.
MUJER DE BLANCO (Temblando). ¡Me amarás desde tus manos para todo un siglo!
MUJER DESNUDA. Por cinco minutos.
MUJER DE BLANCO. ¿Y te quedarás después?
MUJER DESNUDA. Antes ya me habré ido cien veces.
MUJER DE BLANCO (Llora). Y si te canto:
Niña, luna o piedra blanca
no me roces ya los labios
que tengo tus cicatrices
hasta en mis ojos cerrados.
Hasta en mis ojos sin sueño
por tus dos manos cercados;
no me roces ya en tu beso
ni en blancos dedos de mármol.
MUJER DESNUDA. Entonces te cantaré yo al oído durante diez noches que no serán más que una.
MUJER DE BLANCO (Coge una flor y se la lleva al oído). ¡Infierno solo en mi carne sola! ¡Arderá mi cuerpo como el hierro!
MUJER DESNUDA. Solo quiero el momento de tu sangre; las otras venas son todas tuyas (Pausa.) Mírame.
MUJER DE BLANCO. Son plata tus ojos, tus manos. No puedo mirarte.
MUJER DESNUDA. Espejo de mi carne que ahora es tuya. (Agarra el brazo de la MUJER DE BLANCO.) Dime: ¿me morderás el corazón más pequeño de los que arañan el cielo de la arteria?
MUJER DE BLANCO (Lanza la flor a los pies de la MUJER DESNUDA, que la suelta). ¡No puedo mirarte!
MUJER DESNUDA. Mira que mis manos son blancas y martillean en su puro centro la blanca piedra de la luna.
MUJER DE BLANCO (En voz baja, alejándose). ¡El cielo! ¡El cielo! ¡Una noche de plata!
MUJER DESNUDA (Se acerca, con energía). La noche llena mi cuerpo con su larga y esponjosa lengua de simientes. Nunca más el cielo, ¿me oyes? (Pausa.) Mírame. Tienes la cara almidonada y solo aspiras a ver un cielo que es el cielo, o quizá no lo sea. Pero yo tengo algo más para darte (Toma la flor del suelo y lame sus espinas.) Un cuerpo vacío llenándose del silbido de los violines de la noche; un beso de mármoles que se prolongará para siempre en su insignificante brevedad sin nombre. Nunca más el cielo (Suspira.) Un beso solo, un cuerpo blanco que será el tuyo o no será. Eso es lo que tendrán tus ojos en el líquido retrato de mi reflejo.
MUJER DE BLANCO (Llora, cayendo a sus pies). Un beso en el que yo amaré tu cuerpo de cien mares de sueño cerrado durante toda la vida.
MUJER DESNUDA (Se agacha y coloca la flor en el pelo de la MUJER DE BLANCO). Y toda tu vida será en mis olas sin rostro un solo minuto de mi cuerpo.

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